El Real Madrid ha vuelto con una imagen completamente distinta, y solo una semana ha sido suficiente para que este cambio sea evidente en todo el mundo del fútbol, incluso entre los más críticos tras la llamada “noche negra” ante el Levante en el Santiago Bernabéu.
La responsabilidad recae principalmente en los jugadores, quienes ahora actúan con mayor libertad. Aunque Álvaro Arbeloa ha aportado frescura, el verdadero impulso viene desde el vestuario.
Hoy el equipo corre, presiona y compite unido. La disciplina y la confianza han devuelto al Real Madrid a la lucha por LaLiga y la Champions, con la directiva convencida de que la plantilla actual es suficiente para competir al máximo nivel.